Un corazón joven y sano también puede sufrir trastornos cardíacos

Publicado por: 25/08/2016 0 comments 24 views

La fibrilación auricular se detecta cada vez más a menor edad, aunque las extrasístoles ventriculares siguen siendo el trastorno del ritmo cardíaco más frecuente desde la niñez y hasta los 30 o 40 años

El corazón joven y sano no está exento de sufrir una alteración repentina del ritmo cardíaco normal. Es más: en los consultorios de cardiología se está detectando cada vez una arritmia común en los adultos mayores: la fibrilación auricular.

El año pasado, la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) publicó un consenso para unificar y actualizar el conocimiento de lo que definió como “uno de los principales problemas médicos sanitarios a nivel mundial” por los problemas de salud y el aumento de los costos sanitarios asociados con la fibrilación auricular.

Una de las mayores preocupaciones es el aumento del riesgo de tener un infarto cerebrovascular o ACV por la formación de coágulos en la sangre. “Los pacientes con fibrilación auricular tienen un riesgo de sufrir un ACV entre dos y siete veces mayor” que las personas sin esa alteración del ritmo cardíaco, según precisan los autores del documento publicado en la Revista Argentina de Cardiología.

Se estima que afecta a entre el 1 y 2% de la población. “Este porcentaje probablemente aumente en los próximos 50 años“, agregan los autores del consenso.

 

Karina Alonso dirige el Consejo de Electrofisiología de la SAC. Hoy participa de la Jornada de Actualización en Fibrilación Auricular del Hospital Churruca-Visca, que todos los años organiza la Sección Arritmias y Marcapasos del Servicio de Cardiología. En diálogo con LA NACION antes de su presentación, asegura que en la práctica diaria es frecuente atender gente joven con el corazón sano y fibrilación auricular.

Pero, enseguida, aclara que “todavía la arritmia más común en esa población siguen siendo las extrasístoles ventriculares, que afectan a chicos desde los seis o siete años en adelante. La fibrilación auricular aparece más a los 30 o 40 años”.

La extrasístole ventricular es otro tipo de arritmia: se produce un latido extra antes del latido normal debido a una alteración eléctrica en los ventrículos (cámaras inferiores del corazón). “La mayoría de las veces son asintomáticas, benignas y se detectan en los controles médicos, por ejemplo cuando se hace un electrocardiograma o antes de una cirugía”, indica Alonso.

La fibrilación auricular, en cambio, acelera las contracciones de las aurículas (cámaras superiores del corazón) por eso el síntoma habitual son las palpitaciones. “Pero hay hasta un 40% de pacientes que pueden no tener síntomas en un primer episodio y hasta después, aún bajo tratamiento”, precisa la especialista, que también es jefa del Servicio de Electrofisiología del Sanatorio Franchín.

Esos casos suelen detectarse al auscultar el corazón en una consulta de rutina con el médico clínico o al hacer el electrocardiograma para el examen prelaboral o una ergometría (prueba de esfuerzo) para al apto físico previo a una práctica deportiva o el gimnasio.

Francisco Toscano Quilon, secretario científico de las jornadas y jefe de la Sección Arritmias y Marcapasos del hospital, coincide en que la fibrilación auricular es la arritmia más frecuente en la población general. “En los jóvenes se está diagnosticando cada vez más porque, al contar con más información que antes, se la busca más. Es una enfermedad antigua, que se ve cada vez más en el consultorio del cardiólogo”, precisa a LA NACION.

Gatillos cotidianos

El estrés, la cafeína y el alcohol pueden influir en la aparición de ambos tipos de arritmias. “El estrés es un factor desencadenante si existe la predisposición”, señala Alonso.

Pero también hay que sospechar del abuso de alcohol y otras drogas como “gatillos” de una fibrilación auricular solitaria (cuando no existen antecedentes ni factores de riesgo que lo expliquen) en un corazón estructuralmente saludable.

Todo lo que sea vida sana y actividad física ayuda a que no se produzcan cambios (estructurales del corazón) que generen circuitos eléctricos que desencadenan la arritmia”, defiende Alonso.

Con algunos pacientes hay más suerte que con otros cuando se les aconseja modificar algunos hábitos para mejorar la calidad de vida y reducir los riesgos. Sobre todo, cuando se enteran que las complicaciones, como la formación de un coágulo, pueden llegar a ser tan graves como un ACV. “Los que incorporan esos cambios, van a andar mejor. Es necesario insistir más en el resto de los pacientes”, sentencia Toscano Quilon.

En el 50-60 % de los casos, la fibrilación auricular desaparece con la cardioversión eléctrica. “Cuanto más sano sea el corazón, más posibilidades hay de que responda”, finaliza el especialista.