Una aventura sobre el agua

Publicado por: 16/11/2015 0 comments 223 views

El kite suma adeptos en Santa Fe y la región. Es una actividad acuática con variada intensidad que reúne a toda la familia en el norte de la ciudad.

 

Facundo Vega, Manuel García y Martín Vácula son socios del complejo El Chaquito WakePark, una “cancha” con óptimas condiciones donde se practican deportes acuáticos extremos. Entre ellos, el kite comenzó a implementarse con gran éxito en Santa Fe.

Muchos santafesinos desconocen la existencia del paraje El Chaquito. Es una laguna artificial en el extremo norte de la ciudad. Se ubica por la avenida General Paz hasta llegar al ex GADA -regimiento militar-, de allí unos 5 km hacia el norte por una calle de mejorado pétreo -lleva el mismo nombre que la avenida-, en jurisdicción de Monte Vera.

“Nosotros hace un año que arrancamos allí con esta actividad. Ahora arranca la segunda temporada. Hay un grupo de 20 personas, aproximadamente, que practicamos kite en El Chaquito. Cuando nosotros conocimos esta iniciativa, que comenzó en Alemania hace algunos años, empezamos a proyectar la manera de traer este sistema a Santa Fe. Finalmente pudimos hacerlo”, cuenta Facundo Vega a Viví Mejor.

Se trata de dos torres, con un motor eléctrico que hace un recorrido lineal de 200 metros entre los cuales hay obstáculos y rampas en el medio que uno puede aprovechar para los saltos. Entre ambas torres hay una linga que hace de guía, por la cual corre de punta a punta otra linga que baja hacia el manillar de la persona que se desliza por el agua.

“Para practicar el kite se requiere del viento como condición indispensable. Los días sin viento nos quedábamos sin realizar la actividad y dependíamos de la presencia de una lancha. Entonces buscamos la forma y conseguimos armar este sistema en una laguna artificial, que tiene dos metros de profundidad y condiciones óptimas para la práctica de estos deportes”, comenta Vega.

Características El kite es un poco más complejo que el resto de las disciplinas, ya que uno debe tener conocimiento de las variables como el viento, la corriente en el agua y algunos otros factores. “En nuestro caso, el sistema se maneja mediante un control remoto a través del cual se regulan las velocidades e intensidades. Estamos gratamente sorprendidos porque, desde que comenzamos, hemos recibido a chicos desde 6 años hasta gente de más de 45 años y familias enteras que nunca se habían puesto una tabla. Las mujeres también tienen su lugar en el parque: se armó un grupo interesante de chicas que van a practicar”, dice Facundo.

Hay diferentes niveles para la disciplina. El grupo más avanzado es el que fue a investigar la actividad a otros lugares del mundo; después varían los niveles y la intensidad, “pero lo que tiene de bueno es que, bajo el mismo sistema, se pueden regular las velocidades para adaptarlas al nivel que uno puede dar”, amplía uno de los titulares del complejo.

Para medir los niveles competitivos, los integrantes de El Chaquito WakePark se juntan con grupos de otros parques del país, como Rosario, Córdoba y Buenos Aires con la idea de armar un circuito argentino que tenga fechas en los diferentes complejos de la Argentina. “La dificultad para el deporte se la da el parque en sí, de acuerdo a los obstáculos que tenga”, finalizó Vega.