Una buena alimentación: el pasaporte para vivir mejor

Publicado por: 26/08/2020 0 comments 188 views

Expectativa de vida no es lo mismo que calidad de vida. Si bien es cierto que la primera aumentó de manera considerable los últimos años, también es cierto que la segunda se ve truncada por acciones que atentan contra ella. La buena noticia es que nunca es tarde para comenzar a llevar una vida saludable.

Dr. Marcelo Blank (*)

Hoy tengo buenas noticias para vos: ha aumentado de forma muy considerable la expectativa de vida de la población general. Hace 100 años, ésta era de entre 40 a 50 años, y hoy lo es de 82 años para las mujeres y 78 para los hombres.

Más llamativo aún es, si tomamos como referencia el inicio de las civilizaciones y a modo de ejercicio el pueblo Egipcio hace 5000 años, la expectativa de vida casi que no se modificó en forma significativa durante 4900 años. Pero sorprendentemente en los últimos 100 años ésta se ha duplicado, un hecho verdaderamente increíble.

Ahora bien, una cosa es la expectativa de vida, vale decir, cuantos años deberías de vivir y, otra muy diferente, la calidad de vida, que no es ni más ni menos que en qué condiciones de salud llegarás a los 40 años para poder disfrutar de estos 30 o 40 años más que estadísticamente la vida te depara.

En este contexto, en el mundo ocurre un efecto simultáneo muy extraño: por un lado la ciencia, la naturaleza, la evolución o Dios, como cada uno lo quiera interpretar, le ha concedido a la raza humana la posibilidad de vivir más años, casi un 100% más del tiempo, y por otro lado la especie humana parece que haría lo imposible para evitar que esto suceda.

Parece mentira pero como especie estamos empecinados en perder nuestro principal activo: la salud.

Te traje algunos datos actuales: entre las principales causas de muerte en Argentina se encuentran las enfermedades cardiovasculares, respiratorias y tumorales.

Todos son padecimientos no transmisibles, vale decir no se contagian. Además son prevenibles y previsibles en la mayoría de los casos. ¿Qué estamos haciendo mal? Simple:

—Inadecuada alimentación y sedentarismo conllevan a malnutrición, sobrepeso y obesidad.

—Tabaquismo, abuso de alcohol y mal manejo del estrés.

Todos estos factores anteriores aumentan el riesgo de la población adulta de padecer diabetes, hipertensión arterial e hipercolesterolemia: la fórmula perfecta para el infarto de miocardio, el accidente cerebro vascular, ciertas enfermedades respiratorias y cancerígenas.

Chau a las excusas

Amigos, dejemos de dedicarnos a perder la salud y vamos a las soluciones simples, convincentes, prácticas y efectivas. ¡Hoy es un buen día para empezar!

Comenzá a alimentarte un poco mejor, no es tan difícil:

—Reordená tus rutinas; desayuná, almorzá, merendá y cená.

—Evitá los ayunos prolongados y el picoteo innecesario entre las comidas.

—Disminuí el consumo de carnes, de harinas refinadas, productos manufacturados, bebidas gaseosas y azucaradas.

—Moderá el consumo de azúcar y de sal.

—Aumentá la ingesta de frutas, verduras, legumbres, hortalizas y de harinas integrales.

—Evitá la fritura y tomá mucha agua.

—No menos importante: aprovecha el momento de las comidas para el encuentro y el diálogo en familia.

—Realizá ejercicio físico adecuado para tu edad, estado y condición física. Si tenés dudas al respecto consultá con tu profe de educación física de confianza para que te oriente.

—Si sos una persona adulta y hace más de un año que no te haces un chequeo médico general, apenas se pueda visitá a tu médico para ver cuál es tu situación actual.

Me despido con buenas noticias: parte importante de tu salud que posiblemente te dedicaste a perder durante estos años la podes recuperar. En gran parte depende de vos. ¡Dale que vale la pena, no te vas a arrepentir!

¡Hasta la próxima!

(*) Médico. M.P. N° 3522. Diplomado Universitario en Nutrición Clínica.