Una condición de vida llamada dislexia

Publicado por: 09/10/2020 0 comments 253 views

La dislexia es una condición de por vida. Es un trastorno neurobiológico que afecta el aprendizaje de la lectoescritura. Pero existen apoyos, métodos de enseñanza y estrategias para ayudar a la persona a superar los obstáculos. La dislexia es la dificultad de aprendizaje más común, que afecta entre el 12 y 15 % de la población.

Mónica Ritacca

«Un chico con dislexia, en mi época, era el burro de la clase. Yo era la burra de la clase». «Hago un pequeño intercambio de letras a la hora de escribir». «Mi dificultad es para ubicarme. No me pidas que vaya a la derecha o la izquierda porque no sé». «Yo soy disléxica y tengo dos hijos que también lo son». «Horas y horas estudiando para aprobar raspando un examen escrito».

El 8 de octubre fue el «Día Iberoamericano de la dislexia» y otras dificultades del aprendizaje.

La dislexia tiene distintos grados y condiciona la vida de una persona de diversas maneras y para siempre. Algunos casos son leves y otros más severos. Pero todos, absolutamente todos, están vinculados a un trastorno del neurodesarrollo.

En la mayoría de los casos, la dislexia es genética y hereditaria. Se desconocen sus causas, aunque en realidad existen diversas teorías sobre su origen. Es una condición de vida que existió siempre, pero es verdad que ahora, con el avance de las investigaciones y la formación profesional, se comprende más a la persona que la tiene y se puede tratar con excelentes resultados.

Cada vez más, con más frecuencia, se escucha por televisión a famosos contando que son disléxicos. Y eso no es porque lo hayan tenido escondido por años sino porque no lo sabían. Ahora bien, ¿qué es la dislexia? ¿Por qué es importante un diagnóstico precoz?

Sara Rueda (M.P. N.º 586 l1f17) es psicopedagoga. Trabaja con niños y adolescentes, y su tesis de grado fue sobre dislexia. En diálogo con Viví Mejor, la profesional explicó que la dislexia es un trastorno del neurodesarrollo. «Es una condición de vida, no es una discapacidad ni una enfermedad. Es específica del aprendizaje y se caracteriza por ser un desorden en la recepción, comprensión e impresión de la comunicación escrita», dice.

La sospecha de dislexia aparece cuando en el niño comienzan a evidenciarse dificultades reiteradas y persistentes para aprender a leer. Por lo general en primer grado. Al diagnóstico, explica Rueda, se llega luego de hacer varias evaluaciones. «Luego de varios estudios y evaluaciones, los psicopedagogos diagnosticamos dislexia en niños que tienen muy buena capacidad intelectual y una buena madurez para el aprendizaje pero sin embargo tienen dificultades para aprender a leer y a escribir. Parece contradictorio, pero es así porque es un trastorno neurobiológico».

La importancia de un diagnóstico precoz

En la mayoría de los casos, la dislexia se hereda. Pero en algunos casos se puede adquirir como consecuencia de una lesión cerebral o un ACV, por ejemplo.

Ahora bien: ¿si en la mayoría de los casos la dislexia se hereda o es genética, por qué muchas personas son diagnosticadas de adultas y no de niños? «Hay adultos que pueden reconocerse disléxicos tal vez porque antes no había tantos estudios científicos que avalen esta condición. No se conocía a la dislexia como tal. Se la tenía como un trastorno del aprendizaje y listo. La mayoría de los adultos disléxicos han desarrollado estrategias de compensación para lidiar con las dificultades de la lectura y escritura. Pero hoy en día, que se conoce, que hay un montón de tratamientos y herramientas para ofrecerle al niño, con resultados que son para toda la vida. Son tratamientos largos pero porque se trabajan muchas funciones», señala Sara Rueda, psicopedagoga infantil y de adolescentes.

Consultada sobre por qué es importante un diagnóstico precoz, remarca «porque tiene mejor probabilidad de recuperar funciones cognitivas para un mejor desenvolvimiento de su vida, mas allá de que toda la vida a va a ser disléxica esa persona». «El niño que es diagnosticado a tiempo, gracias a los tratamientos, hace una modificación, un reaprendizaje de las cosas cómo son sobre cómo el lo visualiza. Tiene mayor probabilidad de mejorar su autonomía, su independencia porque puede recuperar funciones y habilidades», agrega.

Cómo se trata

La dislexia no se cura porque no es una enfermedad. Se trata con tratamiento psicopedagógico. «La rehabilitación psicopedagógica neurocognitiva es la mejor para los casos de dislexia. En algunos casos se acompaña con tratamiento psicológico porque es importante fortalecer la autoestima, la autoconfianza de esa persona ya que puede verse muy afectada. Al no poder lograr lo que el resto de las personas pueden alcanzar, hay que hacer un tratamiento para fortalecer ese yo de cada persona», señala la profesional consultada por Viví Mejor.

En algunos casos también se necesita de un neurólogo, cuando la dislexia fue adquirida por alguna lesión cerebral, epilepsia o ACV.

La escolaridad virtual

¿Qué pasa con los chicos con dislexia en estos tiempos de pandemia? A esa pregunta, Sara Rueda respondió: «La pandemia y la escolaridad virtual a los chicos con dislexia no les favorece porque ellos pueden recuperar muchísima información y pueden expresarse en el aula a través de la expresión oral».

«Al ser todo virtual, tener que leer correos y mandar los trabajos por escrito no los beneficia en nada. Además, los chicos con dislexia funcionan muy bien cuando trabajan en grupo y ahora se ven solos, produciendo desde lo escrito. Eso es una falencia y una desventaja. Lo que yo hago, y aconsejo a los padres que pidan, son adecuaciones de tareas con las escuelas», cuenta Rueda. Y finaliza: «A los docentes les sugiero que tengan en cuenta que los alumnos con dislexia se expresan mejor desde la oralidad y no tanto por lo escrito, porque les cuesta más. En este sentido hay mucho por trabajar porque nos pasa que hay alumnos universitarios con dislexia recién diagnosticada y para ellos se les hace muy difícil la carrera porque no tienen el acompañamiento docente».

LEY NACIONAL DE DISLEXIA

La ley Nacional de Dislexia N° 27.306 se reglamentó el año pasado y Santa Fe, como provincia, adhirió a esa Ley pero aún no la reglamentó. De cualquier manera, los padres sí pueden accionar utilizado la Ley Nacional.

Gracias a la sanción de esta ley se declara en toda la Provincia de Santa Fe de «interés nacional» el abordaje y acompañamiento de todos los niños, niñas o adultos que tengan cualquier tipo de problema en su aprendizaje o cognitivo (DEA), como son por ejemplo los casos de dislexia.

La ley hace especial hincapié no sólo en el diagnostico y tratamiento, sino en la capacitación del cuerpo docente para que puedan detectar en forma temprana cuando un alumno presenta algunas de estas dificultades para poder ayudarlo cuanto antes, y evitar que se sienta excluido o que hasta incluso quiera abandonar los estudios.

Por último, establece que será obligatorio para todos los agentes de salud cubrir los gastos en el tratamiento, diagnostico y prevención de DEA, para aliviar a las familias que deben afrontar personalmente estos gastos.

¿Es o no dislexia?

Las neurociencias afirman que la dislexia se manifiesta como problemas con la precisión y fluidez al leer y deletrear. Pero en algunos niños la dislexia también puede afectar la escritura, las matemáticas y el lenguaje.

Una indicación clave de dislexia en niños es tener problemas decodificando palabras. Esta es la habilidad de hacer coincidir las letras con sus sonidos y después usarlos para leer palabras con precisión y fluidez.

Una razón por la que los niños tienen dificultad para decodificar es que a menudo tienen problemas con una destreza del lenguaje que es más básica llamada conciencia fonológica. Esta es la habilidad de reconocer sonidos individuales en las palabras. Los problemas con esta destreza pueden manifestarse a partir del preescolar. En algunos chicos, es detectada más tarde cuando empiezan a tener problemas con habilidades más complejas. Estas pueden incluir la gramática, la compresión lectora, la fluidez al leer, la estructura de las oraciones y la escritura más detallada.

Algunas señales son:

-En el Nivel Inicial: tienen dificultad para reconocer si dos palabras riman,para eliminar el sonido inicial de una palabra, para aprender palabras nuevas, para reconocer las letras y hacerlas coincidir con el sonido que producen

-En la primaria: tienen dificultad para eliminar el sonido medio de una palabra o mezclan sonidos para formar una palabra. A menudo no pueden reconocer palabras familiares a simple vista. Olvidan rápidamente cómo escribir muchas de las palabras que estudian. Se confunden con los problemas de lógica matemática. Necesitan más tiempo para sus evaluaciones escritas. Son más desenvueltos en la oralidad.

-En la secundaria: cometen muchos errores de ortografía. Frecuentemente tienen que releer oraciones y párrafos. Leen a un nivel académico inferior al cómo hablan. Necesitan más tiempo para sus evaluaciones escritas. Son más desenvueltos en la oralidad. Sus evaluaciones deben estar personalizadas para un mejor desenvolvimiento de su aprendizaje.

Una asociación de padres

Gabriela Alejandra Morcillo es la presidenta y socia fundadora de la Asociación de Padres de Niños con Dislexia «APRENDAMOS» (primera Asociación de dislexia del país) con sede en la ciudad de Santo Tomé. Tiene 54 años y es docente. A la hora de definirse, asegura que lo más importante es ser mamá de 4 hijos. Dos de ellos con dislexia: de 26 y 19 años respectivamente.

En diálogo con Viví Mejor contó que la Asociación Aprendamos surgió en el año 2008 «cuando algunos padres de niños con dislexia preocupados y ocupados por el aprendizaje de sus hijos, decidimos unirnos para aunar esfuerzos, compartir experiencias, comprender mejor a nuestros hijos pero también para difundir los alcances del trastorno, capacitar a docentes y brindar un lugar de apoyo a aquellos padres que lo necesitasen».

Tener un niño con dislexia, afirma Gabriela Morcillo, «es una gran travesía en la que debemos actuar y acompañar sosteniendo sus debilidades y potenciando sus fortalezas, recordando que todos somos distintos y por lo tanto los síntomas, tratamientos y adecuaciones curriculares son particulares.. Hoy se desenvuelven en la vida como cualquier otra persona, sintiéndose valorados y con las estrategias adecuadas para seguir adelante».

Indudablemente, sigue Morcillo, «estos momentos vividos de pandemia, traerán graves consecuencias porque se ha creado una situación de gran ansiedad en los niños y también en los docentes y padres porque no estábamos preparados para desempeñarnos a la distancia, sin la exposición del docente, con la asistencia de padres que no saben de pedagogía, aislados, sin pares con quien compartir».

«La aplicación de nuevas tecnologías al aprendizaje es algo que desde hace muchos años se viene hablando en educación, pero fue de un día para otro que tuvieron que implementarse en un 100 %: tutoriales, videos, plataformas de aprendizaje remoto. Video llamadas… Nosotros a través de nuestro Facebook Asociación Aprendamos damos herramientas y recursos para enseñar a distancia.

Esta época de pandemia también provocó que muchos pacientes tuvieran que dejar de asistir a las sesiones de psicopedagogía por diversos motivos: aislamiento, miedo al contagio, distanciamiento, falta de movilidad, aplicación de protocolos, problemas económicos.

Pero también como padres nos permite comprender la importancia de la escuela, de ir a la escuela, de sentarse y escuchar a la maestra o profesor, de estar atento a la consulta de un compañero que hace la pregunta cuya respuesta también le va a servir, de la sistematización de una clase, de la importancia de repasar en clase lo que dieron en la escuela para poder ser partícipe de la próxima clase. De hacer un paréntesis en su tiempo del día para aprender y solo para aprender».

Los interesados en conocer más detalles sobre esta asociación, pueden llamar al 0342 154 028 058 ó 0342 154 877 953. La dirección es Iriondo 1859 (Sto. Tomé) y el facebook Asociación Aprendamos. Otra vía de contacto es la electrónica: aprendamos_santafe@yahoo.com.ar

En primera persona

«Tengo dos hijos disléxico y yo también lo soy. Me lo diagnosticaron a los 26 años, cuando mi primer hijo empezó 1er. Grado. La verdad le costaba muchísimo aprender a leer, por lo que fuimos a una psicopedagoga. Cuando te confirman que tenés dislexia vas atando cabos y te das cuenta que siempre tuviste señales. Nosotras somos tres hermanas. De las tres yo siempre era la que viví estudiando y sacaba un 6 raspando en las materias, mientras que mis hermanas las sacaban de taquito. Mi mayor dificultad es para ubicarme. Me pierdo si me dicen para la derecha y después para la izquierda. Tengo que hacer puntos de referencia. El diagnóstico precoz es clave porque si el chico no es tomado a tiempo, no sólo de que es el burro de la clase, el que no entiende, va haciendo una coraza que hace que sea agresivo o muy tímido. Muchos nenes hacen bulling porque son disléxicos. En españa, se hizo un estudio que comprobó que el 80 por ciento de los presos tiene dislexia. Así que mirá cómo les marcó la vida». MARISA H. (42 AÑOS)

«Hay diferentes grados de dislexia y otras dificultades del aprendizaje. A mi lo que me sucede es que hago un pequeño intercambio de letras cuando tengo que escribir una palabra. También tengo discalculia, que es el equivalente a la dislexia en la matemática. Eso si me dificulta la vida porque yo no recuerdo números de ningún tipo. Si tengo que llamar a alguien, aún mirando el número seguro que llamo mal. No sé las direcciones. Se ir a todos lados pero porque aprendí a resolverlo de otra manera. Para poner el CBU de mi tarjeta demoro diez minutos, y es algo que al resto le lleva segundos poder hacer. Esta condición que tengo me afectó mucho, sobre todo en el secundario porque los profesores que me tocaron en las áreas duras no entendían mucho lo que me pasaba. Era un tiempo donde tampoco se hablaba mucho de dislexia, menos de discalculia. Eras el bruto. Me acuerdo que iba a clases de apoyo, estudiaba un montón y aprobaba con lo justo. Me iba bárbaro en las otras materias del colegio, pero en matemática, física, química pésimo. El diagnóstico me lo dan de grande, en relación a otra consulta. La a verdad es que cuando te llega de grande es diferente porque vos ya lo fuiste resolviendo a lo largo de toda tu vida. Aprendí a defenderme con mis propias herramientas. Yo quiero transmitir que con esta condición podés vivir tranquilamente, se sobrelleva. Hay que aprender la manera, nada más». ANALÍA D. (40 AÑOS)