Incorporar buenos hábitos para un cuerpo sano

Los hábitos alimentarios no son mágicos, son consecuencia de un trabajo consciente y un compromiso constante con nuestro bienestar. Hay que ponerse a trabajar y cambiar por hábitos saludables para lograr nuestra mejor versión de un cuerpo saludable. 

 Por la Dra. Virginia Busnelli (*)

Cada día impactan en nuestra calidad de vida. El conocimiento sobre hábitos saludables y su incorporación a nuestra rutina permitirá vernos y sentirnos bien. El mes pasado se celebró el Día Mundial de la Salud. Fue una buena oportunidad para reflexionar sobre ¿cómo logramos un bienestar corporal a partir de la modificación de nuestros hábitos?

Lo haremos al tener en cuenta tres cuestiones básicas:

  • Comer variado. Nuestro cuerpo necesita más de 40 nutrientes diferentes por lo que hay que elegirlos de manera equilibrada, permitiendo el aporte de todos los grupos alimentarios en proporción justa y sin realizar prohibiciones de ningún grupo. Se recomienda la ingesta adecuada de hidratos de carbono sin diabolizarlos. Además, se aconseja comer al menos 5 raciones de frutas y verduras por día, que son las encargadas de proporcionar nutrientes protectores. Las porciones de cada alimento deben ser moderadas para facilitar comer un poco de cada grupo sin tener la necesidad de eliminar alguno de ellos.
  • Beber agua: es fundamental el rol de la hidratación en nuestra salud. El agua conforma entre un 65/70% de nuestro cuerpo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda en forma generalizada el consumo 1,5 a 2,5 L de agua por día, además de la contenida en los alimentos. Ingerir la cantidad adecuada de líquido diario, además de saciar la sed, favorece la digestión y eliminación de los desechos, y regula el buen funcionamiento de las células. Otras opciones para ingerir líquido son las bebidas dietéticas, pero éstas no deben sustituir el aporte de agua.
  • Realizar actividad física: El ejercicio físico moderado ayuda a quemar calorías que son las que pueden dar lugar a un aumento de peso. Un nivel adecuado de actividad física ayuda a reducir el riesgo de hipertensión, cardiopatía coronaria, diabetes, al tiempo que logra el bienestar corporal y mental. Además mejora la salud ósea.

Hay que acompañar al paciente no sólo en el cambio de alimentación, sino también en la realización de actividad física, delimitando pautas y objetivos alcanzables para poder ver resultados. El peso adecuado dependerá de muchos factores tales como el sexo, la altura, la edad y la genética.

  (*) Médica especialista en Nutrición. MN 110351.

 

El descanso, otra cuestión fundamental

Dormir adecuadamente es uno de los factores más importantes para tener un cuerpo y vida saludable. La privación del sueño hace que el cuerpo se canse y fatigue, lo que  debilita el sistema inmune y lo hace blanco fácil de enfermedades e infecciones. Dormir es la mejor defensa que tiene el cuerpo, así que asegurate de darle a tu cuerpo las horas necesarias de descanso. Recordá que tener un estilo de vida saludable te ayuda a mantener tu cuerpo funcionando al 100 %.

Decirle no al cigarrillo y al alcohol también ayuda a un cuerpo sano. La mayoría de las personas saben que fumar se considera una conducta poco saludable que puede vincularse con una gran variedad de problemas para la salud. Este hábito, así como ingerir alcohol en medidas excesivas, está relacionado con una variedad de problemas a la salud.

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